domingo, 1 de marzo de 2026 / Comentar » / 17 lecturas

No hace falta irse muy lejos para darse cuenta de que el paisaje, cuando quiere, se pone sus mejores galas.
Ahora que el invierno empieza a batirse en retirada, el turismo de floración —esa moderna costumbre de viajar buscando el estallido de color de la naturaleza— cobra fuerza. Y en Matillas, para qué engañarnos, tenemos nuestra propia «pasarela» particular.
El despertar: Los almendros

La primera parada de esta explosión floral la tenemos ya mismo. Con la primavera asomando el morro, los almendros empiezan a salpicar el blanco y el rosado por nuestro término.
Si quieren ver estampas de postal, solo hay que darse un paseo por Matillas La Vieja o acercarse a los huertos que custodian el Arroyo de la Parra. Es un espectáculo efímero, de esos que duran lo que un suspiro, pero que cada año atrae a más curiosos con la cámara al cuello buscando retratar ese contraste tan nuestro entre la piedra y la flor.
La sorpresa de junio: Las amapolas

Pero la primavera no se despide sin darnos un último capricho. De cara a junio, cuando el cereal ya empieza a tomar cuerpo, las amapolas nos sorprenden salpicando de un rojo intenso las tierras. Ese contraste del verde (o el ya dorado) del trigo con el carmesí de la amapola es, sencillamente, imbatible. Es el aviso de que el verano está a la vuelta de la esquina y de que el campo está más vivo que nunca.
El verano: El amarillo de los girasoles

Si el almendro es la elegancia, el girasol es la explosión. Cuando llega el calor de verdad, nuestros campos se vuelven dorados. No son pocos los turistas que buscan en la alfombra amarilla que cubre nuestras fronteras. Es, sin duda, el momento más fotogénico del año, donde la luz de la Alcarria brilla con una intensidad especial.
Pero aún tenemos pinceladas de color
Aunque no pretendemos competir con el despliegue de Brihuega (cada uno en su sitio y Dios en el de todos), por aquí también tenemos nuestras retamas de espliego salvaje. Quizás menos ordenadas, pero con ese aroma auténtico que te asalta cuando menos te lo esperas en un paseo por el monte.

Y si echamos la vista un poco más allá, hacia Villaseca, hasta hace bien poco podíamos disfrutar de esas manchas de colza que teñían el valle de un amarillo chillón, casi eléctrico, dándole al paisaje un aire casi centroeuropeo por unos días.
Lo que está claro es que Matillas, entre el blanco del almendro y el oro del girasol, tiene cuerda para rato para los amantes de la fotografía y el senderismo.
¿Y tú, con cuál te quedas?
¿Prefieres la delicadeza del almendro o la fuerza del girasol?
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domingo, 22 de febrero de 2026 / Comentar » / 11 lecturas

En Matillas, cuando hablamos de mosaicos, no nos referimos a esas teselas romanas de los libros de historia. Aquí hablamos de los «Mosaicos del Fénix», esas baldosas hidráulicas que todavía visten los suelos de muchas casas antiguas. Lo que antaño se ponía por pura economía —era lo que había a mano y lo más económico— hoy se ha convertido en una pieza de coleccionista que vuelve a estar de rabiosa actualidad.

Recientemente, los compañeros de Castilla-La Mancha Media (CMMedia) han visitado a uno de los poquísimos maestros mosaiquistas que mantienen vivo el oficio en España. A través de su labor, podemos entender mejor cómo se fabricaron esos suelos que pisamos en casa de nuestros abuelos.
El mosaico no entiende de prisas

Fabricar un mosaico hidráulico es un trabajo puramente artesanal donde apenas han cambiado las herramientas en décadas. El proceso, tal y como nos explican en el reportaje, sigue unos pasos muy definidos:
1. El diseño y la trepa: Todo empieza con el dibujo. Se utiliza un molde de hierro llamado «trepa», que es el que delimita las zonas donde irá cada color. Es un rompecabezas de metal donde se vierte la esencia de la baldosa.
2. El vertido de los pigmentos: No se utiliza pintura superficial, sino una mezcla de cemento blanco, mármol en polvo y pigmentos. El artesano vierte con cuidado esta «pasta» en los huecos de la trepa según el diseño elegido. Algunos modelos complejos pueden llevar hasta 16 colores diferentes.
3. El cuerpo de la baldosa: Una vez completado el dibujo, se retira la trepa y se añaden capas de cemento seco y arena, que servirán de base y ayudarán a absorber el exceso de humedad de la capa decorativa.
4. La prensa hidráulica: Aquí es donde ocurre la magia (y de donde viene su nombre). La pieza se somete a una gran presión en una prensa. No se cuecen en horno, sino que la presión compacta los materiales de tal forma que quedan sellados.
5. El fraguado y el agua: Tras desmoldar la pieza, viene la parte más crítica: el secado. Las baldosas deben secarse al aire durante 24 horas y, posteriormente, sumergirse en agua otras 24 horas para que el cemento hidrate perfectamente y gane su dureza característica.
Un legado en cada pisada
Es curioso cómo el tiempo pone las cosas en su sitio. Aquellos suelos que en Matillas se instalaban por ser prácticos y accesibles, son hoy un símbolo de distinción y artesanía. Como bien dicen en el video, estos mosaicos no son solo suelo; conservan una historia y un legado familiar que sigue vivo pieza a pieza.
La próxima vez que entren en una de las casas viejas del pueblo y miren hacia abajo, fíjense bien en esos dibujos. Ahora ya saben que detrás de cada flor y cada greca hay horas de prensa, agua y el saber hacer de manos expertas.
Puedes ver el proceso completo de fabricación en el reportaje de CMMedia aquí:
–Tercera generación fabricando suelo hidráulico
Y una versión ampliada en la web de CMMedia:
– La casa del Mosaico, hogar de una técnica casi extinta
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martes, 17 de febrero de 2026 / Comentar » / 16 lecturas
A los que nos gusta patear la zona ya sabemos que el agua es un vecino caprichoso. Pero cuando se decide a aparecer, lo hace por la puerta grande. Esta semana tenemos una excusa de oro para calzarnos las botas: el sublime Ernesto Morán, del programa «Ancha es Castilla» de CMM Media, ha recorrido los saltos de agua que están rompiendo con fuerza estos días.
Desde Matillas.org os animamos a seguir sus pasos. Ernesto nos propone una ruta que conecta tres joyas que tenemos aquí al lado y que ahora mismo están en su máximo esplendor.
La Ruta de las Cascadas
1.Primera parada: La Mentirosa (Castejón de Henares)
Es la gran protagonista. Se llama así porque solo aparece cuando quiere, o mejor dicho, cuando llueve lo que tiene que llover. Tras años de silencio, este manantial temporal ha «explotado».
Pedro Luis Esteban, vecino de Castejón, cuenta que después de sequías largas hacen falta más de 200 litros para que rompa. ¡Aprovechad antes de que «La Mentirosa» vuelva a las suyas y decida esconderse otra vez!
Enlace Google Maps
2. Segunda parada: El salto de Mandayona
Subiendo el cauce natural que busca el río Dulce, llegamos a Mandayona. Aquí el sonido cambia; es «música celestial». La cascada, con una caída de unos 7 metros, está preciosa. Es ese lugar donde, al acercarte, entras en otro mundo.
3. Fin de trayecto: El encanto de Aragosa
La ruta termina en Aragosa, en pleno corazón del Barranco del Río Dulce. Si las anteriores os impresionan, esta os va a enamorar. La cantidad de agua que baja es tal que incluso se forman saltos nuevos en las mismas puertas del pueblo. Es, sin duda, el broche de oro para una jornada de naturaleza pura.
Tenéis que ir a verlas. Es verdad que el campo está pesado y los agricultores no pueden ni entrar a las fincas de lo mojado que está todo, pero para los que nos gusta el senderismo, este es el momento de disfrutar de una Guadalajara viva y sonora.
Más info
No os perdáis el reportaje completo de CMM aquí mismo: https://youtu.be/9RU96bGnoU4
Y si queréis hacer la ruta de Mandayona a Aragosa, la tenéis en Wikiloc
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domingo, 15 de febrero de 2026 / Comentar » / 16 lecturas

Hay noticias que te dejan parpadeando un par de veces para asegurarte de que has leído bien.
El último bando publicado por el Ayuntamiento de Jadraque con fecha del 11 de febrero es una de ellas. Con las obras que están haciendo en la vía del tren y en la estación de RENFE de Jadraque, a la empresa operadora (UTE Jadraque) están generando un exceso de tierra por doquier.
¿Y qué han decidido?
Pues la han puesto a disposición de cualquier vecino, empresa o «interesado» que quiera pasarse a por ella. Como lo oyen: tierra gratis para todo el que la necesite.

¿Oportunidad de oro o ganas de complicarse la vida?
A primera vista, puede parecer una tontería como una casa, pero… no lo es tanto.
Si tienes un terreno que nivelar, un huerto que rellenar, quieres enterrar la piscina o estás pensando en hacer algún talud en la parcela, que te regalen la materia prima es un regalo del cielo. En lugar de pagar camiones de tierra, se aprovecha lo que sale de las obras de al lado. Economía circular lo llaman ahora.

Pero claro, también está la parte de la locura. Mover «cantidades industriales» de tierra no es moco de pavo. No es ir con un par de cubos. Necesitas maquinaria, camiones y un sitio donde dejar semejante montaña. Además, hay que tener ojo: no es tierra vegetal, es tierra de excavación de una vía de tren.
Ya tenemos precedentes por aquí…
Esto de los «excedentes» no nos pilla de nuevas en Matillas.
Si mal no nos acordamos, hace no mucho tiempo vivimos una situación parecida. ¿Se acuerdan de cuando se talaron los árboles en la zona de los pisos y en el paseo de la Estación? En aquel entonces, también se facilitó que la madera no se desperdiciara, permitiendo que el aprovechamiento se quedara en casa.
¿Te interesa? Saca el teléfono
Si ya estás visualizando esas obras chimpún, el bando es claro: hay que llamar al 662 90 52 29 para informarse y coordinar la recogida. Nada de ir allí con una pala por tu cuenta: las obras de la RENFE no son un parque.
Habrá quien piense que es un incordio y habrá quien ya esté llamando al primo que tiene un remolque para traerse un poco de tierra hacia Matillas. Sea como sea, la oferta está sobre la mesa (o sobre la vía).
¿Y vosotros qué pensáis? ¿Es una idea brillante para aprovechar recursos o una locura que nadie va a usar? ¡Nos vemos por las vías!
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martes, 10 de febrero de 2026 / Comentar » / 28 lecturas
Ya lo dice el refrán, que cuando el río suena, agua lleva. Pero lo de esta semana pasada en Matillas ha sido para quitar el sueño a más de uno. Sin avisar y sin que las nubes descargaran con la rabia que uno se imaginaría para tal despliegue, el Henares empezó a hincharse poco a poco, recordándonos aquellos sustos que no veíamos desde marzo del año pasado.
Fue una subida constante, de esas que obligan a mirar el río cada vez que pasas por el puente. El nivel fue ganando terreno día a día hasta alcanzar su punto crítico el pasado viernes, rozando los 3 metros de altura. Para que nos hagamos una idea, los ojos del puente estuvieron a un suspiro de verse desbordados.
El Atance, en máximos

Es la pregunta que muchos se hacían en el pueblo: ¿por qué esta crecida si aquí no ha llovido tanto? La respuesta viene de aguas arriba. El embalse de El Atance se encuentra actualmente al 82% de su capacidad, almacenando ya 29 hm³.
Para evitar males mayores, la presa ha ido desembalsando agua de forma gradual, pues se está acercando peligrosamente al máximo histórico que alcanzó en 2025, cuando superó por poco los 30 hm³. Esta maniobra de alivio es necesaria para mantener un margen de seguridad, pero es precisamente lo que ha provocado que el cauce a su paso por Matillas baje tan saturado.

La estación de medición de Bujalaro ha sido el termómetro de nuestra inquietud. Para refrescar la memoria con los datos en la mano:
Normalidad: Hasta 1,90 m.
Aviso Amarillo: Por encima de 1,90 m (donde estamos desde el jueves 5).
Aviso Naranja: A partir de 2,40 m (nivel que hemos rozado puntualmente).
Aviso Rojo: Por encima de 3,50 m.
Situación actual: Calma tensa
Afortunadamente, parece que el río empieza a dar una tregua. Las aguas están más calmadas (si cabe) y el caudal ha descendido ligeramente . Aunque el Henares sigue bajando con fuerza y los niveles se mantienen elevados, la situación está, de momento, bajo control.
Las zonas ribereñas pueden empezar a respirar con algo más de tranquilidad, aunque no conviene bajar la guardia. Las administraciones mantienen la vigilancia activa sobre ríos y arroyos y piden extremar la precaución hasta que la situación se normalice completamente.
Recomendaciones y enlaces de interés
Desde aquí pedimos a todos los vecinos extremar las precauciones en las cercanías del cauce. Para estar informados al minuto, os dejamos los enlaces oficiales de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT):
Sigamos atentos a los avisos de la AEMET y Protección Civil. Esperemos que en los próximos días se termine de poner orden en las riberas del Henares.
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domingo, 1 de febrero de 2026 / Comentarios desactivados en Agua, luz, gas (y televisión): el equilibrio precario de los servicios básicos en Matillas / 18 lecturas

Parece que en el medio rural nos hemos acostumbrado a que lo extraordinario sea la norma. Lo que en una ciudad sería motivo de apertura de informativos, aquí en Matillas (y en buena parte de la comarca) se despacha con un encogimiento de hombros y un «es lo que hay». Pero la realidad es que mantener la estabilidad de los servicios básicos es toda una odisea.
Así empezamos 2026
- El agua: Entre parches y tuberías cansadas.
Tenemos un problema de base: la dispersión. Matillas es un pueblo extendido y mantener esa red es, económicamente, titánico. Como el presupuesto no da, funcionamos a base de parches y correctivos. Se va renovando lo que se puede, tramo a tramo, cuando cae alguna subvención del cielo. Pero mientras la red sea vieja, el suministro hará aguas.

- La luz: Lo de estos últimos días ha sido un «veo, veo… ¿qué ves?».
Ha sido puntualmente, pero el servicio no ha tenido la estabilidad exigible a un servicio básico. Y ojo, que no es solo cosa nuestra; algunos pueblos vecinos están en las mismas. Tenemos una infraestructura eléctrica obsoleta y precaria que parece no aguantar los tiempos modernos. Estamos en el siglo XXI, pero con una red desfasada, es habitual que los núcleos rurales estén en una situación de desamparo.

- La tele: si llueve, no hay función.
Ya sabemos que en cuanto asoman cuatro nubes o cae un chaparrón, la señal de televisión decide tomarse unas vacaciones. El repetidor está como está y, a la mínima incidencia meteorológica, las televisiones se quedan sin señal. Es frustrante que algo tan básico como la TDT dependa de si el viento sopla de un lado o de otro.
- El gas: bombonas que vuelan.
A principios de este año vivimos un episodio digno de otros tiempos: la falta de suministro de butano. Entre la alta demanda general y los problemas de distribución, conseguir una bombona era bastante complicado. Un desabastecimiento que nos recuerda lo vulnerables que somos cuando la logística falla fuera de las grandes capitales.
- El tren: Esperando a marzo de 2026.
Las obras de la línea Madrid-Zaragoza siguen su curso (lento, muy lento) y Adif dice ahora que para marzo de 2026 podríamos ver la luz al final del túnel. Mientras tanto, a tirar del Plan Alternativo de Transporte. O lo que es lo mismo: más carretera y menos manta.

¿Brecha o abismo?
La realidad no puede ser más cruda. Los servicios públicos en la España rural se caracterizan por una brecha estructural. No es una racha de mala suerte, es un problema de diseño.
La rentabilidad manda: Las empresas privadas no ven «negocio» donde hay pocos vecinos, y el Estado a veces se olvida de que los derechos no deberían depender del código postal.
Añadan también el deterioro por desidia: La «descapitalización humana» y las políticas que miran hacia otro lado han provocado que, tanto en lo público como en lo privado (bancos, servicios, energía), los pueblos estemos en una reducción progresiva de servicios básicos.
En resumen: Estamos en un ciclo donde la falta de servicios invita a la gente a irse, y la falta de gente sirve de excusa para recortar más servicios. Una pescadilla que se muerde la cola y que en Matillas sufrimos cada vez que abrimos el grifo, encendemos el interruptor o intentamos coger un tren que ya no pasa.
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domingo, 25 de enero de 2026 / Comentarios desactivados en Cuando tu calle no existe en el Catastro / 20 lecturas

¡Ah!En primer lugar, recordamos que este próximo viernes día 30 de Enero a las 11:30 hay Pleno Municipal.
En la sesión ordinaria del Pleno celebrada el pasado 26 de septiembre, el Ayuntamiento de Matillas ha tomado una decisión importante para mejorar la gestión administrativa y la claridad de nuestro callejero.
¿Qué pasó?
Tras una revisión detallada del plano catastral oficial, se ha constatado que nombres de las vías «Calle Benigno de la Torre» o «Barrio Rivera» no existen en los registros oficiales ni en la Gerencia Territorial del Catastro de Guadalajara. Esta falta de coincidencia entre los nombres que usamos habitualmente y los registros oficiales puede generar problemas administrativos a futuro para los vecinos (por ejemplo, desde trámites de herencias hasta la recepción de correspondencia oficial).
Todo se llamará «Calle Rivera del Río»
Para corregir esta situación y garantizar que los datos del Padrón de Habitantes correspondan con la realidad legal vigente, el Pleno ha acordado lo siguiente:
Todas las personas que actualmente figuran inscritas en la «Calle Benigno de la Torre» o «Barrio Rivera» verán modificada su inscripción a la Calle Rivera del Río, que es la que figura correctamente en el Catastro.
El acuerdo será remitido al Instituto Nacional de Estadística (INE) y a la Diputación de Guadalajara para que den de alta la vía en el callejero oficial y realicen los cambios necesarios en las inscripciones padronales.
Un paso hacia una administración más exacta
Esta medida, aprobada con 4 votos a favor y una abstención, busca que Matillas cuente con una información territorial coherente y exacta. De este modo, se garantiza que cualquier trámite administrativo, postal o legal de los residentes en esa zona esté respaldado por la cartografía oficial del Estado.
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domingo, 18 de enero de 2026 / Comentarios desactivados en Entre ángeles y pesetas: El legado de mi abuela e historias de las iglesias de Matillas / 47 lecturas

La historia de Matillas no solo se escribe en los libros oficiales, sino en la memoria viva de quienes presenciaron los días más oscuros de nuestra tierra. En esta charla con mi abuela, Josefa Fernández (q.e.p.d.), rescatamos el relato de lo que ocurrió en lo alto del cerro, en la antigua iglesia de Matillas.
El incendio en Matillas
Todo comenzó con el estallido del conflicto. El pueblo fue testigo del primer golpe contra su patrimonio. Mi abuela lo recuerda con total claridad:
«Al principio del de la guerra quemaron la iglesia de Matillas La vieja.»
Aquel acto no fue algo lejano o ajeno, sino algo que ocurrió cuando el país entero ya estaba sumido en el caos:
«Fíjate, ya estaba la guerra levantada y bien levantada. Ya había frentes por muchísimos sitios.»
Los responsables y la destrucción
Al preguntar sobre quiénes llevaron a cabo aquel incendio, el testimonio es crudo y directo sobre los autores y el estado en el que quedó el edificio:
«Y los que la quemaron eran del mismo pueblo. Comunistas. Fueron tres. Fueron tres para destrozar todo y quemar todos los habitáculos del cura y todo. La quemaron los rojos. La destrozaron los rojos. La dejaron con las paredes solo.»
Dentro de aquellas paredes, antes de las llamas, se encontraba la devoción de todo un pueblo organizada en sus altares:
«Allí estaba San Antonio en un altar. Y en el otro el Sagrado Corazón. Y luego la Inmaculada en el altar mayor. Y el altar era todo con ángeles.»
El rescate del ángel y la pila bautismal

Del esplendor de aquel altar mayor apenas quedó nada, salvo un pequeño milagro y la pesada piedra de la pila que hoy todavía se conserva en la nueva iglesia:
«Pero lo quemaron todo, solo quedó la pila bautismal y un angelito del altar mayor.»
Ese angelito no se salvó por azar, sino por la valentía de mi bisabuela, que se arriesgó en medio del desvalijamiento para preservar un pedazo de historia:
«Mi madre fue corriendo y salvó un ángel que estaba suelto. Y lo guardó y lo metió entre los teguillos del tejado.»
La iglesia como cuartel y la reconstrucción forzosa

Con el avance de la guerra, el uso del edificio cambió drásticamente. Lo que fue un templo pasó a ser el centro logístico de las tropas que llegaron después:
«Y luego vinieron los italianos y los nacionales y entonces hicieron allí el cuartel y obligaron a los rojos a arreglar toda la iglesia. A todos los prisioneros los llevaban con una manga cortada para distinguirlos de lejos si era prisionero o no era. Para que veas tú, hay muchas cosas pero malas.»
Bajo la supervisión de los nuevos mandos, se intentó devolver al templo una apariencia de normalidad, aunque las imágenes ya no fueran las originales:
«Luego, cuando la hicieron los rojos, arreglaron los altares porque estaban también destrozados y trajeron otras imágenes. Pusieron otras imágenes parecidas.»
El día a día en el pueblo estaba marcado por la presencia constante de tropas extranjeras:
«Durante la guerra la iglesia estuvo llena de militares y de estos, ¿cómo se llaman?, italianos. Sí, llena de italianos estaba la iglesia. Y el pueblo todo lleno de carrascas puestas y adornadas con verde. Lo utilizaban como si fuera un cuartel. Como no tenían local ninguno en el pueblo más que ese, pues lo utilizaron para guisar, allí guisaban.»
La tragedia humana más allá de las paredes
Pero la conversación no solo trata de edificios; trata de las vidas que se perdieron en los alrededores de Matillas, en lugares que hoy pisamos sin pensar en lo que allí ocurrió:
«Y a los curas que podían enganchar, el de Peñablanca, el de Membrillera, allí lo mataron. En la curva que hay en Peñablanca que hay una piedra grande de arena, allí hicieron una cruz, una raya como una cruz y allí lo mataron. Al cura de Membrillera. Mataron muchos y sin ser curas. A mi suegro, que le echaron a Miralrio por eso se lo llevaron y no sabemos dónde están los restos.»
El descenso a Matillas y la nueva catedral
Acabada la guerra, poco a poco la vida se trasladó a la Estación y nació con ello la necesidad de tener la parroquia más cerca de casa:
«La capilla de la fábrica la hicieron porque a la gente ya les costaba subir a Matillas a misa. Entonces pasaron de la de Matillas a la de la fábrica»
Con el crecimiento de la Estación y el paso de los años, se proyectó la nueva iglesia que preside hoy la Plaza Mayor, una construcción que para mi abuela superaba con creces la sencillez de las capillas anteriores:
«Eso es, eso que ya es una catedral. Ya, fíjate ¡pues para qué tanta iglesia!»
Pero levantar aquella «catedral» no fue cuestión de subvenciones ni de ayudas externas; fue el resultado del sacrificio directo de los vecinos, que durante mucho tiempo trabajaron y restaron una parte de sus humildes salarios para ver su iglesia terminada:
«Y luego tuvimos que estar los demás dos años o tres pagando no sé si eran cinco o eran diez pesetas todos los meses para pagar los gastos que había habido.»
Una historia de iglesias de Matillas
Desde las paredes desnudas de Matillas La Vieja hasta la “nueva catedral”, la historia de nuestras iglesias refleja la evolución del pueblo. Un camino marcado por la pérdida, el traslado y, sobre todo, por los sacrificios por mantener viva la fe.
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lunes, 12 de enero de 2026 / Comentarios desactivados en Cuando un pueblo se apaga, no solo se van sus vecinos (o el modelo Sigüenza: cómo el crecimiento puede inspirar a la comarca) / 49 lecturas

Un debate que nace desde dentro
En los últimos días, el futuro de Matillas ha despertado un animado debate en el grupo de WhatsApp del pueblo, donde muchos vecinos han aportado ideas, reflexiones y propuestas para intentar dar una nueva esperanza al pueblo.
De ese intercambio de mensajes han surgido muchas ideas, y sobre todo, una sensación compartida: que Matillas no está sola, que aún hay margen para actuar.
Y desde aquí queremos compartir algunas de esas reflexiones para poner en común posibles caminos que quizás podrían ayudar a revertir la situación.
Y es que no todas las soluciones siempre vienen de arriba: a veces nacen precisamente de ahí, de la gente que sigue creyendo que Matillas aún puede tener futuro
Cuando un pueblo se apaga, no solo se van sus vecinos
Hay pueblos donde ya no queda casi nada.
Calles vacías, casas cerradas, servicios que desaparecen uno tras otro.
Y por duro que sea admitirlo, en muchos de ellos ya apenas se puede hacer algo.
Pero también hay otros, como Matillas y tantos en la Alcarria Alta o la Sierra Norte, donde todavía hay vida.
Donde las casas siguen habitadas, las plazas aún se llenan de conversación y todavía se siente el pulso del pueblo.
Son pueblos que resisten, aunque cada vez lo tengan más difícil.

Lo que realmente hace falta
No hacen falta grandes proyectos ni discursos rimbombantes.
Hace falta lo esencial: carreteras en condiciones, internet que funcione, políticas de vivienda sensatas y servicios mínimos que permitan vivir sin tener que marcharse.
Y sobre todo, hacen falta familias.
Sin familias no hay niños.
Porque sin niños, las escuelas se cierran.
Y cuando se cierran las escuelas, se cierra también una puerta al futuro.
El ejemplo más cercano: Matillas y su entorno
Aquí, en Matillas, lo vemos de cerca.
El colegio de Mandayona sobrevive también en parte, a los niños de Matillas.
Y es que sin ellos, tal vez la historia sería otra.
Esa es la realidad: los pueblos se sostienen con vida, no con visitas esporádicas.
Porque, seamos claros: venir unos días en verano o en Navidad no es vivir el pueblo.
Es disfrutarlo, sí, pero no sostenerlo.
Quienes se quedan todo el año son los que de verdad lo mantienen en pie, los que sufren los cortes de servicios, la falta de médico o el olvido institucional.
Y eso, aunque no se diga mucho, cansa.

Promesas que no llegan
Lo cierto es que se habla mucho de “repoblación” y de “plan rural”, pero sobre el terreno, los resultados no llegan.
Se supone que hay un delegado regional para la despoblación y el desarrollo rural, pero muchos se preguntan qué medidas reales se han tomado aquí, en nuestra comarca.
Si en Mandayona han estado casi un año sin médico fijo, ¿qué pueden esperar los pueblos más pequeños?
Sigüenza: un ejemplo de que sí se puede
En contraste, a pocos kilómetros de aquí, Sigüenza ha demostrado que revertir la despoblación sí es posible cuando se hacen las cosas bien.
El municipio acaba de alcanzar los 4.911 habitantes, tras cuatro años consecutivos de crecimiento, y un aumento del 14% desde 2021, según los datos del INE.
Un ejemplo cercano de que cuando hay visión, recursos y voluntad política, el medio rural puede recuperar impulso.
La alcaldesa seguntina, María Jesús Merino, lo resumía así: “No es un crecimiento coyuntural, sino estructural”.
Allí se han impulsado cerca de cuarenta proyectos empresariales, inversiones en infraestructuras como la banda ancha en pedanías y un plan de vivienda que intenta dar respuesta a uno de los mayores retos del territorio.
Mientras tanto, en Matillas seguimos esperando que esas buenas prácticas lleguen también a los pueblos más pequeños, los que no tienen grandes presupuestos ni visibilidad, pero sí potencial.
Porque lo que ha funcionado en Sigüenza podría servir aquí, adaptado a nuestra escala: apoyo real a negocios locales, conectividad digital, rehabilitación de viviendas y una administración que entienda la realidad rural.

Lo que está en juego
La realidad es que hay intereses para concentrar población y servicios en las ciudades.
Sale más barato y más cómodo.
Pero eso significa dejar morir a los pueblos poco a poco.
Y no debería ser así.
La solución pasa por cambiar la forma de trabajar: apostar por el teletrabajo, la descentralización empresarial y políticas que permitan elegir vivir en el medio rural sin que eso sea una heroicidad.
Otros países lo han hecho.
Aquí seguimos esperando.
El espíritu que mantiene viva la esperanza
Porque cuando un pueblo muere, no solo se pierden sus casas o sus calles.
Se apaga una forma de vivir.
Una memoria.
Y aunque no todos los pueblos puedan salvarse, los que aún siguen vivos merecen, al menos, que lo intentemos.
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lunes, 5 de enero de 2026 / Comentarios desactivados en Los Reyes Magos llegan hoy a las 18 a Matillas / 19 lecturas

Atención, atención… ¡los Reyes Magos están a punto de llegar a Matillas!
Los pajes reales han dejado el aviso: Sus Majestades de Oriente visitarán Matillas hoy lunes 5 de enero a las 18:00 horas, y lo harán en el Centro Social.
Será una tarde mágica en la que se repartirán regalos a todos los que se han portado bien durante el año, y además, para endulzar el momento, habrá chocolate caliente y roscón para todos los asistentes.
La cita está organizada por la Asociación Senda Briega, que ha preparado con mucho cariño esta esperada visita para que grandes y pequeños disfruten juntos de la ilusión de la noche más mágica del año.
Así que ya lo sabes: esta tarde, todos al Centro Social para dar la bienvenida a Melchor, Gaspar y Baltasar y compartir un rato lleno de sonrisas, regalos y un buen roscón y chocolate. ¡No faltes!
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